Observatorio San Calixto es referente histórico de la sismología mundial, destaca físico vasco
27/10/2026Observatorio San Calixto es referente histórico de la sismología mundial, destaca físico vasco.

El investigador Aitor Anduaga destacó el aporte científico de los jesuitas a la sismología mundial y el papel del Observatorio San Calixto en la vigilancia sísmica de Bolivia y Sudamérica.
La Paz, 26 de octubre.-
El Observatorio San Calixto ha desempeñado un papel destacado en la historia de la sismología mundial y actualmente constituye un referente en Sudamérica, según Aitor Anduaga, físico y filósofo de la Universidad del País Vasco, quien resaltó su enorme importancia histórica.
“Como he expuesto en la charla, hay un libro de mediados del siglo XX que es fundamental en la historia de la sismología, escrito por Gutenberg y Richter, pues consideran que el Observatorio San Calixto era el observatorio sísmico individual más importante que había en el mundo, no en América, en el mundo”, afirmó Anduaga en una entrevista con la ANF.
El investigador presentó la ponencia “El Observatorio San Calixto: los jesuitas y la sismología en Bolivia” durante una reunión presencial organizada por la Academia Nacional de Ciencias, en la ciudad de La Paz, donde tiene su sede el observatorio.
Anduaga destacó que la institución históricamente tuvo un peso enorme y señaló que, en la actualidad, probablemente constituye uno de los observatorios de referencia en Sudamérica.
Más de un siglo de investigación sísmica.
El Observatorio San Calixto es una institución privada sin fines de lucro, dependiente de la Compañía de Jesús. Fue fundado el 1 de mayo de 1913 y se dedica a la vigilancia y el monitoreo de la actividad sísmica en Bolivia.
Su relevancia internacional también está vinculada con su participación en la red mundial de vigilancia de pruebas nucleares, mediante el envío de datos y señales de telemetría a centros internacionales, entre ellos los ubicados en Viena.
Anduaga explicó que el Altiplano boliviano ofrece condiciones geográficas favorables para detectar las ondas generadas por explosiones nucleares.
En 1998, la Cancillería de Bolivia reconoció al observatorio como Centro Nacional de Datos, lo que contribuyó a su integración en redes internacionales de vigilancia y al reporte de eventos sísmicos en tiempo real.
Su registro continuo de información también aporta datos a las bases globales sobre la actividad sísmica en el centro de Sudamérica y en los bordes del subcontinente.
Entre las ventajas de las estaciones bolivianas frente a las de Perú y Chile, Anduaga destacó la posibilidad de detectar determinadas señales con mayor claridad y con menos interferencias de terremotos locales.
También mencionó las características geológicas del territorio, particularmente el grosor de la corteza terrestre, que alcanza aproximadamente los 60 kilómetros en algunas zonas. Estas condiciones favorecen la distinción entre señales sísmicas de origen local y otras generadas a mayor distancia.
Cooperación internacional y aporte científico
El investigador identificó también un factor geopolítico que favoreció el desarrollo de las actividades del observatorio. Explicó que, para Estados Unidos, Bolivia no representaba un foco de tensión entre los bloques occidental y oriental comparable al de Cuba o Chile.
A su juicio, la posición política del país y el perfil técnico y apolítico que mantuvo el Observatorio San Calixto, dirigido por los jesuitas, contribuyeron a consolidar su labor científica.
Estas condiciones también favorecieron la instalación de la estación sísmica RCN en la localidad de Peñas.
Tras el fin del Programa Vela, impulsado por Estados Unidos para desarrollar métodos sismológicos capaces de detectar, localizar e identificar explosiones nucleares subterráneas y diferenciarlas de los terremotos naturales, el Observatorio San Calixto asumió la responsabilidad directiva y técnica de esa estación para fines académicos.
De esta manera, se convirtió en un observatorio auxiliar de vigilancia sísmica, identificado con el código internacional I08BO.
La institución también desempeñó un papel de representación internacional a través de su entonces director, el sacerdote jesuita Ramón Cabré Roig, quien participó en congresos y asambleas de alto nivel sobre sismología, geofísica y geodinámica.
Según Anduaga, estas funciones habitualmente correspondían a entidades estatales.
En el ámbito educativo, el observatorio supervisó tesis en geofísica, geología e ingeniería, entre otras disciplinas. Asimismo, investigadores franceses y estadounidenses desarrollaron allí tesis doctorales.
Además, la institución estableció convenios de cooperación con países como Francia y Japón.
Anduaga explicó que este tipo de observatorios cumple una función científico-social, ya que contribuye a la seguridad mediante la vigilancia y el monitoreo de la actividad sísmica.
También permite desarrollar estudios académicos sobre la estructura de la corteza terrestre y los procesos de transmisión y propagación de las ondas sísmicas. Desafíos de financiamiento y actualización tecnológica
Entre los principales desafíos del Observatorio San Calixto figuran la continuidad de las funciones que ha desempeñado durante décadas y la preservación de su autonomía e independencia del Gobierno.
A ello se suman las necesidades de financiamiento y actualización tecnológica, que, según el investigador, representan un desafío monumental ante las crecientes exigencias científicas y técnicas.
“En términos de financiación y también probablemente en términos tecnológicos, el Estado incluso debería asumir en parte (...). Por lo mínimo, un reconocimiento histórico; eso sí que yo lo pondría y lo recalcaría”, sostuvo.
A criterio del experto, el Estado debería contribuir al financiamiento de las actividades del observatorio, puesto que la institución presta un servicio científico dirigido a la ciudadanía y relacionado con el bienestar y la seguridad sísmica.
Actualmente, el observatorio desarrolla sus actividades con el respaldo técnico y económico de la cooperación internacional, mediante convenios suscritos directamente con la institución.
Los jesuitas y la sismología
Para Anduaga, la participación de la Compañía de Jesús en el ámbito científico forma parte de una tradición de la orden religiosa, compatible con el ideario jesuita de “armonizar la fe o la religión con la ciencia”.
Tres sacerdotes jesuitas estuvieron al frente del Observatorio San Calixto: Pierre-Marie Descotes, fundador y director entre 1913 y 1958; Ramón Cabré Roig, quien dirigió la institución entre 1964 y 1994; y Lawrence A. Drake, quien estuvo al frente del observatorio entre 1994 y 2001.
Descotes fue pionero en la instalación de sismómetros y estaciones meteorológicas y geofísicas en el país.
Cabré Roig impulsó la red sismológica nacional y elaboró el primer mapa de zonificación sísmica de Bolivia, en 1976. Drake, por su parte, dio continuidad al trabajo de sus predecesores.
El director del Observatorio San Calixto, Gonzalo Fernández, destacó que Bolivia cuenta actualmente con cerca de 25 estaciones sísmicas, de las cuales al menos ocho son de acceso libre.
“Si tuviéramos más estaciones, estaríamos al nivel de Chile”, afirmó.
Anduaga calificó de “encomiable” el trabajo de investigación sismológica que desarrolla el observatorio, especialmente porque se trata de una institución privada y religiosa que desempeña funciones habitualmente encomendadas a los servicios sismológicos nacionales o estatales.
En ese sentido, consideró que el Observatorio San Calixto y los jesuitas que se dedicaron a la sismología se han consolidado como referentes en el ámbito científico.
Destacó que, gracias a la labor de investigación de la institución, Bolivia dispone de información sobre la actividad y la amenaza sísmica en su territorio.
Fuente: Agencia de Noticias Fides (ANF), 26 de octubre de 2026.