El cerco a La Paz y El Alto agrava la vulnerabilidad de las familias migrantes en tránsito que permanecen varadas lejos de su destino
14/06/2026“Ante una situación de emergencia humanitaria, el Servicio Jesuita a Migrantes acudió a un punto de concentración de personas migrantes para brindar alimentación y atención básica a quienes más lo necesitaban”.

El Alto, Bolivia. Tras recibir información sobre la presencia de cerca de un centenar de personas migrantes en condiciones de alta vulnerabilidad en inmediaciones de la Terminal Interprovincial de El Alto, el Servicio Jesuita a Migrantes – Bolivia (SJM) se desplazó hasta el lugar para brindar una respuesta humanitaria inmediata.
Durante la visita, el equipo constató la presencia de familias completas, niñas, niños, mujeres y personas adultas mayores que enfrentaban serias dificultades para acceder a alimentos. Varias de las personas atendidas manifestaron que únicamente lograban alimentarse una vez al día, mientras aguardaban la posibilidad de continuar su viaje hacia Desaguadero, en la frontera con Perú.

Según los testimonios recogidos por el equipo del SJM, gran parte de las personas atendidas se encontraba en tránsito de retorno hacia sus países de origen, principalmente Venezuela y, en algunos casos, Colombia. Muchas relataron que su salida de Chile no respondió a una decisión planificada, sino a las crecientes dificultades para regularizar su situación migratoria y a la implementación de medidas más restrictivas hacia la migración irregular, situación que las obligó a emprender largos recorridos en condiciones de vulnerabilidad.
Durante la jornada también se identificaron casos de agotamiento físico, afecciones respiratorias y otras complicaciones de salud asociadas a las bajas temperaturas del altiplano boliviano, la altura y las difíciles condiciones del viaje. Algunas personas requerían atención inmediata debido al desgaste acumulado tras varios días de tránsito y a la limitada disponibilidad de recursos para cubrir necesidades básicas.
Como respuesta inmediata, el SJM organizó una acción humanitaria que incluyó la entrega de alimentos y atención médica básica, priorizando a las personas con mayores niveles de vulnerabilidad. La intervención permitió atender necesidades urgentes y ofrecer un espacio de acompañamiento a quienes enfrentan un contexto marcado por la incertidumbre y la falta de recursos.
Las personas beneficiarias expresaron su agradecimiento por el apoyo recibido, destacando la importancia de contar con asistencia humanitaria en momentos especialmente difíciles. Asimismo, varias familias manifestaron la necesidad de continuar recibiendo apoyo mientras esperan retomar su recorrido.
La situación observada evidencia los desafíos que enfrentan miles de personas migrantes en tránsito por la región. Detrás de cada recorrido existen historias de esfuerzo, esperanza y búsqueda de mejores condiciones de vida. En este contexto, la solidaridad y la acción humanitaria se convierten en herramientas fundamentales para proteger la dignidad humana y responder a las necesidades más urgentes de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
El Servicio Jesuita a Migrantes – Bolivia reafirma su compromiso con la protección, el acompañamiento y la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, promoviendo una cultura de hospitalidad, solidaridad y respeto por la dignidad humana.